La Brecha Digital 2.0: Construir la propia opinión

La Brecha Digital 2.0: Construir la propia opinión

Iphone white

Nuevos dispositivos y aplicaciones

Pues bien, la cuestión es que en este ámbito de lo digital y lo social, las cosas van muy rápido. Se generan contenido, aplicaciones y dispositivos a un ritmo de vértigo que hace bastante difícil seguir todos los cambios a medida que estos se producen. Pero, si esto no es nuevo, entonces ¿dónde está la innovación?

Efectivamente, en los usos finales que damos a todos estos elementos. Un fabricante, un programador o un editor de contenido no tienen ninguna utilidad si un usuario final no da sentido a todo el proceso. Y nunca estas tres personas, aunque sea en colaboración, pueden llegar a prever cómo un usuario, o mil usuarios darán uso a esas herramientas.

Esta generación masiva de contenidos, producto del nuevo prosumer de Toffler hace que los hábitos de consumo de la información tengan que cambiar por completo. Este consumo ya no es pasivo sino que debe de ser forzosamente proactivo. Y crítico. Requiere esfuerzo.

Ya no es suficiente sentarnos delante de la TV o leer un periódico para saber qué está ocurriendo. Eso es solo una versión y una manera de contarlo. Y además es sesgada y, sobretodo y especialmente, llega tarde.

Hemos evolucionado y si queremos saber qué ocurre, de verdad, tenemos que saber qué dice la gente sobre lo que está viviendo en ese lugar y en ese mismo momento. Y hacer una pequeña labor de análisis, ya que el número de fuentes que generan contenido dispar se multiplican. Debemos reconstruir el relato a partir de la extracción que hagamos de la multitud de microopiniones, comentarios, imágenes o vídeos que se generan alrededor de un hecho.

Un ejemplo relevante reciente lo tenemos con los movimientos populares del #15m, #democraciarealya, #acampadasol, #acampadabcn, etc. Los indignados.

#acampadabcn (21.05.11)

#acampadabcn (21.05.11)

Para algunos, muchos, una reunión utópica y molesta de perroflautas que gritan y ensucian las ciudades.

Para otros, menos, un movimiento embrionario de desconocidos, de universos vitales distintos, que se va organizando, y que va dando forma a algo que todavía está por ver.

Pero, ¿sabemos qué están haciendo realmente en las plazas?

Y, sobretodo, ¿por qué esta polaridad de opiniones?

Pues, básicamente, por el distinto acceso a los medios de información.

Medios tradicionales: TV, periódicos, radio, etc., una versión consensuada y socialmente cómoda. Información breve y sesgada. Encapsulada. Predigerida. No hace falta pensar. Easy listening. Conclusión fácil.

Medios sociales: sobresaturación de contenidos. Múltiples emisores. Diferentes lenguajes. Credibilidad variable. Búsqueda necesaria. Seguimiento de la noticia imprescindible. Conclusión construida a partir del análisis.

De esta manera, se empieza a vislumbrar una nueva brecha digital 2.0. que ya no separa países con acceso o no a Internet, sino personas que conviven en un mismo lugar y que están conectadas o no a los medios sociales.

Parece, pues, que el éxito de la comunicación de los nuevos movimientos populares va a depender no solo del porcentaje de conectados o desconectados en un momento dado, sino también de cómo consiguen organizar sus contenidos fundamentales para que estos sean encontrados y sean creíbles para quien hace el esfuerzo de construir su propia opinión.

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